VANUATU 2. Isla de Tanna.

Isla de Tanna

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La llegada fue muy guirilondia, como digo yo. Hice bastante el panoli y han debido de quedar  varios chistes sobre mi en la isla.

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Aeropuerto

El aeropuerto es muy pequenho, asi que cuando llegue me embale, como hago siempre para evitar los taxistas y demas buscavidas,  y sali del aeropuerto.  Sabia que el hotel quedaba cerca y pregunte por el. Los lugarenhos me dijeron que estaba al lado, asi que empece a caminar… Tres quilómetros.

Quiza para ellos que van a todos lados andando estaría a tiro de piedra, pero para mi con la mochila no.

“Menos mal que llegue al mismo tiempo que la furgoneta que el hotel mandaba al aeropuerto  para recogernos”.

Mercado
Mercado

Al dia siguiente era dia de mercado y me acerque a Lenakel, el pueblo mas cercano. Llovia, como no y aunque no eran mas que algunas casas y los puestos, resulto muy agradable el  paseo y la sensación de extraterrestre entre los lugarenhos.

Pude comprobar mas tarde que fuera de ese dia y el siguiente que era también dia de mercado, la ciudad se abandona, no abre mas que algún comercio y parece un pueblo fantasma.

Pueblo de Leneka
Pueblo de Leneka

Me parecio interesante que las iglesias compartieran sitio con los edificios de culto animista que todavía conservan.

Tambien me encontré con un lugar donde no me dejaron entrar y que preparaban los mitines y reuniones de un partido político.

“En Mayo para las elecciones de OCTUBRE”.

Las casetas de hoja de palmera estaban montadas y probaban la megafonía.

politicosLo sorprendente es que luego hablando con los duenhos del hotel, resulta que da un poco igual quien se presente.  Siempre son las mismas familias las que gobiernan y sobre todo la corrupción es de tal magnitud que ya es asumida como algo implícito en los puestos del gobierno.

Su expresión de impotencia lo compensaban con un buen humor que pocos podríamos soportar.

El duenho entre risas me explico con dos palabras y en perfecto castellano la definición del pais: “Es una Republica Bananera”.

Un paseo
Un paseo

Al dia siguiente antes de ir a ver lo que me hizo venir a esta isla, el volcán, me di una vuelta , concretamente  hacia la otra dirección que quedaba. Hacia un lado se iba al pueblo, hacia el otro poco a poco ibas metiéndote en la espesura. Una familia acarreaba varias raíces de taro recién extraido. Es como nuestro pan. Otra mujer tiraba piedras para hacer caer los mangos, casi maduros. Un joven tiraba cocos desde las alturas de un cocotero, y casi todo el mundo  andaba recogiendo cangrejos o moluscos, escudrinhando entre los recovecos de las numerosas rocas de la playa.

Un Canadiense que trabajaba en el hotel y llevaba ocho anhos viviendo en Vanuatu me explicaba, por que estaba aquí. La sensación de libertad, de anarquía en cierto sentido, que se ha perdido en el mundo “avanzado” donde todo son leyes y restricciones, todavía se conserva aqui. Me explicaba además que los pobladores de estas islas son tan básicos que es imposible obtener de ellos ningún tipo de trabajo.

Un poblado
Un poblado

Desde que nacen cogen lo que necesitan del campo. Se construyen un techo donde guarecerse de la lluvia y para de contar. Para que quieren una mesa, una silla o una cama si se sientan y duermen en el suelo?

Y se ponen ropa por que los misioneros les convencieron a sangre y fuego, sino seguramente ni eso. Me comentaba que el tenia que explicarles todos los días a dos chavales que tenia a su cargo, la forma  de clavar un clavo derecho. El concepto de perpendicular o rectilíneo no existe en su mundo. Y el hecho de repetirselo, era por que nunca habían tenido la necesidad de retener en la memoria nada. Para que?

A la duenha le ocurria lo mismo con sus trabajadores. Tenia que repetirles una y otra vez que la jarra de agua no se coje por la parte de arriba, sino que se usa el asa que tiene.

Fotos del Volcán
Fotos del Volcán

Al dia siguiente fuimos una pareja de australianos y yo a visitar el volcán. El viaje desde el hotel es también una gran aventura. A la carretera que conecta el este con el oeste de la isla, donde se encuentra el volcán, no se le puede ni llamar sendero. Seria mejor que no hubiera nada.

Gracias a Mikel el conductor, todo un personaje, siempre con una estruendosa carcajada en la boca, el viaje fue una delicia:

Al llegar a la planicie de ceniza que rodea el volcán, invitándonos a banana seca y zumo de algo que podría parecerse al limón, mientras el coloso de fuego nos daba la bienvenida con enormes explosiones que oíamos a lo lejos en su cúspide, baticinando lo que íbamos a contemplar.

Gracias a el también tuvimos la oportunidad de estar en la “boca de dragon”, tan cerca como nos pudo llevar para sentir la fuerza del interior de la tierra, la energía de las explosiones, el calor de la lava cayendo. Gracias a el, la tormenta que nos dio la bienvenida al llegar al cono del volcán  no nos estropeo la maravilla de sentir esa potencia natural.

Ya avanzada la noche llegamos de nuevo al hotel con cara de bobos, recordando todavía lo que habíamos sentido alla arriba.

Pelis del Volcán
Pelis del Volcán

Al dia siguiente volvia a Port Vila, abandonaba la isla, pero antes me convenci a mi mismo para ver algún pueblo ancestral, alguna aldea tribal. Lo consegui, es fácil al fin y al cabo de ese turismo es del que viven en la isla y en el pais. Asi que acabe en un lugar donde había unos cuantos senhores y senhoras en taparrabos. Una guía turística también en uniforme de hoja de palmera y que casualmente hablaba perfectamente ingles y francés, no hacia mas que repetir que ese pueblo era “custom”, o lo que es lo mismo, auténticamente tribal, apartado de la civilización y lo era tanto  que el jefe de la tribu había prohibido a los ninhos ir a la escuela para no contaminarse. El jefe en concreto se le veía muy alegre, no se sabe si por el porrillo de tabaco que se fumo el solito o por los litros de cava, bebida típica de esos lugares algo alucinógena, que llevaba encima.

Pelis del poblado
Pelis del poblado

Pero lo mas extranho es que el poblado en si, no existía. No había chozas donde dormir, solo dos lugares: Uno donde se reunian los hombres, aquí me ensenharon lo fácil que es hacer fuego con dos palitos y una choza donde una mujer me preparo un lavalava, típica comida hecha con taro y leche de coco, por cierto muy rica. Luego me entere que tribus viviendo de forma tradicional ya no quedaban en casi ninguna de las islas. Quiza en las mas remotas.

De todas formas quedan muy creibles tanto en los fotos como en los videos.

 

 

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